Un estudio liderado por el académico Juan Iván Cañete, de la Universidad de Magallanes, muestra cómo el litoral de la ciudad ha experimentado una importante recuperación ambiental durante las últimas dos décadas, tras el término de las descargas directas de aguas servidas al mar.
Durante años, el borde costero de Punta Arenas estuvo marcado por la contaminación. Las descargas de aguas servidas sin tratamiento afectaron las condiciones del fondo marino y la vida de numerosas especies que habitan este ecosistema. Sin embargo, una investigación desarrollada por científicos de la Universidad de Magallanes (UMAG) ha permitido conocer cómo este espacio ha ido recuperándose de manera natural con el paso del tiempo.
El estudio, liderado por el M.Cs. Juan Iván Cañete, académico del Laboratorio de Oceanografía Biológica Austral (LOBA) de la UMAG, reúne más de dos décadas de observaciones y análisis sobre los cambios ambientales registrados en el litoral urbano de Punta Arenas.
La investigación comenzó a fines de la década de 1990, cuando las condiciones del borde costero eran muy distintas a las actuales. En aquella época, los sedimentos presentaban señales de deterioro ambiental, producto de la acumulación de materia orgánica y de las descargas de aguas servidas que llegaban directamente al estrecho de Magallanes.
Un cambio importante se produjo en 2004, con la puesta en funcionamiento de una planta de pre-tratamiento de aguas servidas en el sector de Tres Puentes, lo que permitió interrumpir las descargas directas al litoral urbano.
A partir de entonces, el equipo investigador comenzó a observar transformaciones en las condiciones del fondo marino y en los organismos que lo habitan. Los resultados muestran una mejora en la calidad ambiental de los sedimentos, junto con cambios en la diversidad y composición de las comunidades de especies presentes en la zona.
La recuperación de un ecosistema que parecía perdido
Uno de los hallazgos más interesantes de esta investigación es que la recuperación del borde costero no se refleja únicamente en la disminución de la contaminación, sino también en el regreso y la diversificación de organismos que cumplen funciones importantes para el equilibrio del ecosistema.
Los investigadores observaron cómo comunidades marinas que anteriormente estaban dominadas por especies resistentes a condiciones de alta contaminación comenzaron a dar paso a otras más diversas, incluyendo organismos que contribuyen a oxigenar y mantener las condiciones naturales de los sedimentos.
Estos pequeños habitantes del fondo marino, muchas veces desconocidos para quienes recorren la costanera, desempeñan un papel fundamental en la recuperación ambiental. A través de sus movimientos y actividades, ayudan a remover los sedimentos, favorecen el intercambio de oxígeno y contribuyen al funcionamiento del ecosistema.
Para el M.Cs. Juan Iván Cañete, los resultados también permiten comprender que la recuperación ambiental va mucho más allá de eliminar las fuentes de contaminación. Un ecosistema puede recuperar progresivamente su diversidad, estructura y funcionamiento, aunque este proceso requiere tiempo y condiciones adecuadas.
Más de 20 años observando los cambios del litoral
El valor de esta investigación está también en su continuidad. Durante más de dos décadas, el trabajo científico desarrollado desde la UMAG ha permitido comparar las condiciones del borde costero antes y después de la implementación del sistema de pretratamiento de aguas servidas.
Este seguimiento ha sido fundamental para comprender cómo responden los ecosistemas marinos frente a los cambios ambientales y cómo pueden recuperarse cuando disminuyen las presiones que los afectan.
Los resultados también entregan antecedentes importantes para futuras iniciativas de conservación, recuperación ambiental y gestión del borde costero, especialmente en una ciudad como Punta Arenas, donde el mar forma parte de la vida cotidiana de sus habitantes.
Ciencia que ayuda a comprender y cuidar nuestro entorno
Hoy, el borde costero de Punta Arenas es un espacio utilizado por la comunidad para caminar, realizar actividades recreativas y disfrutar del paisaje del estrecho de Magallanes. Detrás de esa imagen cotidiana existe una historia de cambios ambientales que la ciencia ha logrado documentar.
La investigación liderada por el M.Cs. Cañete demuestra la importancia de estudiar los ecosistemas durante períodos prolongados, ya que muchos de los procesos naturales de recuperación solo pueden comprenderse mediante observaciones sostenidas en el tiempo.
Asimismo, pone en valor el aporte de la investigación desarrollada por la Universidad de Magallanes para conocer mejor los ecosistemas de la región y generar información científica que contribuya a su protección.
Este trabajo recuerda que el mar que hoy observamos desde la costanera de Punta Arenas no es el mismo de hace veinte años. Bajo su superficie, numerosas especies han sido protagonistas de un proceso de recuperación que nos invita a mirar nuestro entorno con mayor atención y reconocer la importancia de cuidar los espacios naturales que forman parte de nuestra identidad regional.

